miércoles, 23 de septiembre de 2009

GP de China 2004-Capítulo 2

CHINA, capítulo 2: Los chinos...¿comunistas y capitalistas?

Queridos amiguitos: Este tema es medio jodido de desarrollar porque hasta yo mismo estoy confundido con este asunto. Oficialmente China sigue siendo un país comunista, pero solamente en lo que se refiere a libertades, mano de hierro ante cualquier oposición a lo que se diga u ordene oficialmente, nula libertad de prensa y opinión tal como nosotros lo entendemos, y en una palabra que  a los chinos los tienen cagando como siempre, pero con la diferencia que económicamente son el polo opuesto, mucho mas capitalistas que nosostros mismos. La llamada apertura económica en realidad significa que el estado ha estado pasando cosas a un  sector privado de la economía, que se inventaron o crearon rápidamente cuatro avivados que estaban cerca del poder comunista. Estos son los tipos que se ven por la calle en sus Mercedes con chofer con guantes blancos, a modo de super-millonario occidental. Logicamente a medida que ese sector privado fue crediendo, mucha mas gente pasó a beneficiarse de él, pero la pasta grosa quedó en manos de unos pocos. Se puede decir que creció rapidamente el sector privado de la economía con millones de pequeñas y medianas empresas industriales, de servicios, pero las empresas grosas como el transporte, petróleo o constructoras (edificios, carreteras, puentes, etc) están en manos del estado o de tipos "de confianza" del poder comunista. Grandes multinacionales están instaladas en el país, pero detrás de tan rápida occidentalización la mayoría de los chinos siguen tan pobres y puteados como siempre. Y ojo con quejarse !!! El sueldo medio de un chinito ronda los 100 dólares, y las  cosas que nos muestran el gran progreso de China no están al alcance de la mayoría. Es por éso que fue muy ilustrativo invertir nuestro último día en Shanghai para caminarse la zona de The Bund, que es una parte de la ciudad que recuerda como habrá sido antes de todo el esplendor de edificios espejados y oficinas de lujo. Ahí pude ver el Shanghai del día a día, y que no tiene nada que ver con los folletos que ven los turistas. No voy a decir que es lo opuesto, pero casi. Millones de personas se mueven por unas callejuelas estrechas, normalmente en bicicleta,  por un inmenso y confuso mundo lleno de pequeñísimos negocios de todo tipo, con vendedores callejeros de cangrejos vivos que llevan en unas cajas de mimbre y la gente compra en el medio de la calle, o la típica chinita que lleva para vender dos enormes cacharros llenos de verduras, y que se sostienen de los extremos de un palo de bambú que lleva a la espalda, y que duele solo de verlo.  Negocitos donde preparan comidas que la gente se come agachados en la acera con sus palillos, en medio del caos de gente que va y viene, una higiene mas que dudosa, y el humo de los coches y motos que pasan por todos lados sin parar. Callejones muy estrechos con la ropa colgando de tendederos hechos con cañas de bambú, y una pinta general que se aproxima bastante a lo que nos imaginábamos sería la China real.
La misma gente de ahí te dice que hay una diferencia abismal entre lo que ves en las grandes ciudades y la china rural, donde tener luz no es algo tan habitual, y donde uno parece haber retrocedido en el tiempo a  principios del 1900.
Es una ciudad de contrastes brutales donde uno se encuentra un McDonals al lado o enfrente de la cosa mas chota que te puedas imaginar, un carro de madera empujado por un chinito de 90 años vestido casi con arapos, frente al edificio de oficinas mas moderno.  La diferencia entre la gente normal y los que tienen guita es brutal, mucho mas acusada que en nuestras ciudades. Llamativamente todo parece convivir en orden, y éso creo que se debe a tantos años de comunismo que acostumbró a la gente a tragar siempre, nunca protestar o rebelarse, que por otro lado entiendo que hasta puede ser la única manera de mantener en orden un país de 1300 millones de personas. Donde permitas sindicatos y todo tipo de asociaciones que exijan sus derechos legítimos, éso es un kilombo en solo 10 minutos !!
Viví en carne propia el asunto de la censura informativa que aún existe al preguntarle a la chinita que veíamos cada día sobre lo que pasó en la plaza de Tianan Meng hace unos años. La chinita no sólo no sabía nada de lo que pasó allí, si no que hasta ponía cara de incrédula cuando le contábamos como machacaron a un montón de gente en esa plaza, de lo que deduzco  que en aquél enorme país muy poca gente se enteró de aquello. Pero en esta minita pudimos ver tambien el efecto del desarrollo del país, la tía está laburando en una empresa que se dedica al alquiler de coches y tambien a veces hace de guía turística a visitantes, y trabajos como éste en el período comunista ni existían. Gana un sueldo que le permite vivir y hasta darse algunos caprichos.  O sea, que la bonanza económica se va extendiendo a toda la gente al aparecer actividades  o negocios que antes no exsitían. Sinceramente creo que a la larga los chinos podrán repartir un poco mas y tener a su gente mejor, cosa que es una tarea realmente difícil en un país tan poblado.
Siempre quedará gente al margen de todo ésto, postergados a laburos de mierda como picar piedras en una nueva carretera en construcción, donde supongo que utilizarán tambien maquinaria mas avanzada...
Lo que me sorprendió es que me queda la impresión de que el truco consiste en darle trabajo a la mayor cantidad de gente posible, aún pagándoles una mierda, y aunque ahí tambien tienen problemas de desempleo, el sistema debe darles buenos resultados. De no ser por ésto no se entiende que en la recepción del hotel hubiera tanta gente atendiendo, cuando en Barcelona ese trabajo lo hubieran hecho 2 o 3 personas, o que al estar morfando en el restaurante del hotel hubiera 4 o 5 camareros sólo para atendernos a nosotros, o que en ambos lados de la carretera al aeropuerto se vean muchos kilómetros de cuidadísimos jardines dignos de un jardín botánico. Seguramente emplean a miles de personas por poca guita para hacer su mantenimiento. De esa manera mucha gente gana al menos un poco de pasta...
Otra cosa que salta a la vista a los 2 días de estar allí es que no hay gente gorda. Por supuesto que hay alguno entrado en carnes, pero diría que el 90% de la gente es delgada, tanto da que sean jóvenes o viejos, mujeres u hombres, y supongo que tiene que ver su alimentación y ejercicio físico diario. Son de talla menuda y poca cosa, a tal punto que yo me sentía alto entre ellos, no hay malos olores corporales  o en las calles. Las minitas chinas son lo menos sexys que te puedas imaginar, y sólo las modelos que aparecen en las publicidades están buenas de verdad, en la calle estas minas no se ven, son artículo de lujo para los tipos de los BMW. No hay rubios, y los tipos son de poco pelo en la cara, a tal punto que es muy raro ver alguno con barba o bigote, y cuando aparece sólo tiene cuatro pelos de nada. Se sientan agachados en el suelo en esa típica postura que a mí me resulta tan incómoda, pero se ve que a ellos les gusta, y sólo apuntaré como cosa repungnante de ellos que se la pasan escupiendo en el suelo. Eso si que es un asco porque  se escupen unos pollos de un tamaño inversamente proporcional a su pequeño tamaño. Del idioma sólo puedo decir que es absolutamente incomprensible y que cuando ves a un par de ellos hablando, a nosotros nos da la impresión que están enojados, son unos sonidos parecidos a un estornudo ATCHÍS, JO PUNG DO KIA TU MOFU ÑAPA SALA MUÑAPU,  suena como enojado.
Son gente amable y cuando no te entienden un carajo, sonríen, es entonces cuando el idioma de las manos empieza a trabajar, a veces con muy poco éxito. Especialmente las mujeres van por la calle con un paraguas para proteger su delicada piel del sol que pega muy fuerte por ahí. Las novias se casan y visten de blanco igual que nosotros, y lo que es llamativo es que se sacan las mismas fotos chotas en un parque cercano.
Me gustó escuchar su música, y muy especialmente morfar cada día su exquisita comida china estilo Shanghai, lo mejor del viaje, junto con unos libros de pinturas chinas que me conseguí y que son increíbles. Me traje alguna artesanía hecha con hojas de palmera y muchísima habilidad manual.
Me quedo con la impresión que me gustaría volver y tener mas tiempo para caminarme la ciudad y ver mas detalles, pero de momento me conformo con haber visto algo de ese enorme universo casi incomprensible para uno de nosotros.
Todo ésto es sólo una impresión de muy pocos días por ahí, pero suficientes para disfrutar con lo que me pareció que es la Shanghai real, lo moderno y nuevo, mejor o peor, es igual que en todos lados.
Adeu, me voy a comprar cangrejos vivos...                                      YI SHI YE 

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